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sábado, 2 de febrero de 2008

Sobre la Eucaristía


Recibir la Eucaristía es una de las condiciones para ganar el Jubileo del Año Santo de la Cruz. A continuación expongo algunas ideas a tener en cuenta para recibir la Comunión con fruto.

¿Qué aspectos abarca el sacramento de la Eucaristía?

Este sacramento abarca tres grandes aspectos:


- En la Eucaristía está realmente Jesucristo, con todas las consecuencias de adoración, respeto, deseo de acompañarle en los Sagrarios, cuidados materiales, etc.

- En la Misa se repite el sacrificio de la Cruz, y es lo más grande que los hombres podemos ofrecer a Dios.

- En la Comunión se recibe al mismo Jesucristo, y así viene a ser alimento que restaura y repara las fuerzas del alma, a la vez que nos une y transforma en Cristo. En la comida terrena el alimento pasa a ser cuerpo humano; aquí en cambio, es el hombre quien se va divinizando.




¿Qué se requiere para recibir la sagrada Comunión?

Para recibir la sagrada Comunión se debe estar plenamente incorporado a la Iglesia Católica y hallarse en gracia de Dios, es decir sin conciencia de pecado mortal. Quien es consciente de haber cometido un pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar. Son también importantes el espíritu de recogimiento y de oración, la observancia del ayuno prescrito por la Iglesia y la actitud corporal (gestos, vestimenta), en señal de respeto a Cristo.
nº 291.Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (28.6.2005).

“Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna” (Jn. 6, 54). Se recibe al mismo Cristo. Se tiene acceso a la Vida Eterna. Es un gran privilegio. Es necesario hacerlo lo más dignamente posible.

“Quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo” (1 Cor. 11, 27-29).

¿Indispensable, conveniente o necesario confesarse antes de comulgar?

Salvo que se esté en pecado mortal no es indispensable confesarse antes de comulgar.(Para ganar el Jubileo, otra de las condiciones es confesarse en un intervalo de 15 días, y siempre, si se está en pecado mortal, hacerlo antes de recibir la Eucaristía).



La persona puede haber pasado cierto tiempo sin confesión y aún comulgar, pues siempre que no haya cometido algún pecado mortal, sigue en estado de gracia. Por lo tanto, puede comulgar.

Confesarse al menos una vez al año

Sin embargo, ese tiempo entre confesión y confesión, para el que ha cometido un pecado mortal, no puede ser más largo de un año, porque la Iglesia exige que todo católico en esa situación se confiese al menos una vez al año. Es uno de los Mandamientos de la Iglesia.

Comunión y pecados veniales

Aunque la Comunión borra los pecados veniales, no es una práctica saludable acostumbrarse a pasar mucho tiempo sin confesarse, pues en el Sacramento de la Confesión se reciben gracias específicas para el fortalecimiento de la voluntad en la lucha contra el pecado. Y estas gracias son muy necesarias para los pecados graves, pero también para los pecados veniales, sobre todo si son pecados habituales.

¿Para qué ir a Misa si no puedo Comulgar?

Para ofrecer a Dios el sacrificio redentor de Cristo. Es cierto que la Iglesia recomienda -para una participación más plena- que aquellos que están en condiciones de hacerlo, comulguen. Pero esto no quita que se pueda participar activamente en la Misa sin comulgar. Son dos cuestiones distintas. Y la comunión siempre presupone las debidas disposiciones, sin las cuales, haría daño, mucho daño al alma de quien comulga.

Además en el caso de la misa dominical, no asistir a Misa añadiría otro pecado mortal a la persona. El cumplimiento del precepto dominical es absolutamente independiente de la Comunión, y se cumple con la asistencia a Misa.



Sentido del ayuno

- Debe haber pasado una hora sin tomar alimentos. La hora es lo que se entiende por una hora. No marear con casuísticas. Los enfermos y asimilados están dispensados de esta norma.

La Iglesia no pretende limitar la Comunión y que sean menos los fieles que comulgan, sino velar por el respeto y la veneración a tan gran sacramento porque recibimos al mismo Cristo.

¿Me voy a perder de comulgar por cinco minutos?

Sí, porque nadie te obligó a comer.

En realidad nadie te prohíbe comulgar. Sencillamente no te has preparado lo suficiente: te faltan unos minutos de preparación y por respeto a la Eucaristía, no querrás ser descortés con el Señor. Es precisamente el amor a la Eucaristía lo que te lleva a no comulgar.

Es mejor no comulgar obedeciendo a la Iglesia que comulgar desobedeciendo

Es imposible que sea grato a Dios que comulguemos desobedeciendo. Seguro, sin lugar a la menor duda, es más grato a Dios que no comulgues si te falta el tiempo de ayuno como expresión de respeto y obediencia, que comulgar por capricho yendo en contra de la ley de la Esposa de Cristo: ¿te acuerdas del "todo lo que ates en la tierra será atado en el cielo"?

¿Dijo Jesús que debíamos comer su cuerpo?

Sí. Seguro que lo dijo. Sus palabras son tan claras como el cristal.

En la Última Cena Jesús dijo a sus discípulos: “Tomad y comed todos de él; porque éste es mi cuerpo....”

También dijo:

“En verdad, en verdad os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.” (Jn 6, 53-55).

Durante la Misa recibimos la carne y sangre reales de Cristo, presentados bajo la apariencia de pan y vino. Citas relacionadas: Mt 26, 26-28 ; Lc. 22, 19 ; Hch 2, 42-46

¿Que pierdo si no comulgo?

Si dejas una vez de recibir la Santa comunión, considera lo que pierdes:

1) Pierdes una ocasión de ver personalmente a Jesús autor de la vida espiritual y de toda santidad.

2) Pierdes un aumento especial de gracia santificante, que embellece tu alma y la hace mas grata a los ojos de Dios.

3) Pierdes la gracia sacramental a la que tienes derecho en tiempo de las tentaciones.

4) Pierdes la preciosa oportunidad de recibir el perdón de tus pecados veniales.

5) Pierdes la influencia amortiguadora de las pasiones.

6) Pierdes la ocasión de recibir la remisión parcial de los penas temporales de tus pecados.

7) Pierdes los gozos espirituales que cada comunión suele producir.

8) Pierdes un aumento de gloria por toda la eternidad.

9) Y quizá pierdas:

a) el control sobre tus pasiones.

b) una gracia especial que por mucho tiempo vienes pidiendo.

c) la conversión o salvación de algún alma.

d) la salvación de algún alma de un pariente en el purgatorio...

¡De qué gracias te privas si omites una sola Comunión!

sábado, 26 de enero de 2008

El Sacramento del Perdón, Confesión, Reconciliación

El Sacramento del Perdón


Una de las condiciones para ganar el Jubileo es confesarse. Expongo a continuación cómo puede hacerse una buena Confesión:

Por medio del Bautismo Dios nos hace hijos suyos. Sin embargo, no siempre nos portamos como buenos hijos de Dios. A veces le ofendemos con nuestros pecados. Se repite entonces al pie de la letra la historia del hijo ingrato que Jesús nos contó, y que tú conoces como la parábola del hijo pródigo (Lc 15.11-32). Fue el mismo Jesús quien, llevado de su amor por nosotros, nos dejó el Sacramento de la Penitencia. En él, el sacerdote, en nombre de Dios y de su Iglesia, nos perdona los pecados y nos devuelve la vida de la gracia.



Acércate a recibir frecuentemente este Sacramento. Serás así más amigo de Dios, recibirás, junto con el perdón de los pecados, nuevas fuerzas para seguir luchando y para vivir como un verdadero hijo de Dios en su Iglesia.

AL HACER TU CONFESIÓN

RECUERDA que para confesarte bien hacen falta cinco cosas:

1. Examen de conciencia para recordar los pecados cometidos después de tu última confesión bien hecha.

2. Dolor de los pecados, que es pesar, pena de haber ofendido a Dios tú Padre.

3. Propósito de enmienda, de no volver a cometerlos, de luchar por ser mejor.

4. Decir los pecados al confesor, con confianza y sinceridad. Sin callar ninguno por temor o vergüenza. Es bueno que te confieses también de los pecados veniales.

5. Cumplir la penitencia que te haya impuesto el sacerdote. Para evitar que se te olvide, cúmplela cuanto antes.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Te ayudará a hacer bien la Confesión leer despacio las preguntas que van a continuación. Puedes hacer también el examen por tu cuenta, recordando con sinceridad, delante de Dios, lo que has hecho después de tu última Confesión.

Oración antes del examen

¡Señor mío y Dios mío!, creo firmemente que estás aquí. Te pido la gracia de examinar sinceramente y conocer con verdad mi conciencia, descubriendo todos mis pecados y miserias: dame la fortaleza de confesarlos con toda fidelidad y verdad para merecer ahora tu perdón y la gracia de la perseverancia final. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

EXAMEN DE CONCIENCIA POR LOS MANDAMIENTOS

. ¿He negado o dudado deliberadamente alguna verdad de fe? ¿He leído o retenido libros, revistas o periódicos que van contra la fe o la moral? ¿Los di a leer a otros?
- ¿He murmurado externa o internamente contra el Señor cuando me ha acaecido alguna desgracia?
- ¿He abandonado los medios que son por sí mismos necesarios para la salvación (Oración, Sacramentos…)? ¿He procurado alcanzar la debida formación religiosa?
- ¿He recibido indignamente algún Sacramento?

. ¿He dicho blasfemias o palabras injuriosas contra Dios, los Santos o las cosas santas? ¿Delante de otros?
- ¿He jurado con mentira o con duda de si era verdad? ¿He reparado el daño que haya podido seguirse?
- ¿He dejado de cumplir algún voto o promesa grave?

3°, y 1º a 4º de la Iglesia. ¿He faltado los domingos o días festivos a Misa? ¿He impedido que oigan la Santa Misa los que dependen de mí?
- ¿Me he distraído voluntariamente en ella o llegado tan tarde que no haya cumplido con el precepto?
- ¿Creo todo lo que la Iglesia católica enseña? ¿Discuto sus mandatos, que son mandatos de Cristo?
- ¿He observado la abstinencia los viernes de Cuaresma?
- ¿Me he confesado y he comulgado por lo menos una vez al año?
- ¿He callado en la confesión, por vergüenza, algún pecado grave? ¿He comulgado después alguna vez?

. ¿Desobedezco a mis superiores en cosas importantes?
- ¿He dado mal ejemplo a mis hijos, no cumpliendo con mis deberes religiosos, familiares o profesionales?
- ¿Los he corregido con firmeza en sus defectos o se los he dejado pasar por comodidad? ¿Los he amenazado o maltratado de palabra o de obra, o les he deseado algún mal grave o leve?
- ¿He descuidado mi obligación de ayudarles a cumplir sus deberes religiosos, de evitar las malas compañías, etc.?
- ¿Sacrifico mis gustos, caprichos, diversiones, etc., para cumplir con mi deber de dedicación a la familia? ¿Evito los conflictos con los hijos quitando importancia a pequeñeces que se superan con tiempo y buen humor?
- ¿He reñido con mi consorte? ¿Evito reprenderle, contradecirle o discutirle delante de los hijos? ¿Le he desobedecido o injuriado? ¿He dado mal ejemplo con ello?
- ¿He procurarlo avivar la fe en la Providencia y ganar lo suficiente para poder tener o educar más hijos?

. ¿He hecho daño de palabra o de obra a otros? ¿Se lo he deseado de corazón? ¿Tengo odio o rencor a alguien?
- ¿He escandalizado a otros incitándoles a pecar con mis conversaciones, mi modo de vestir, mi invitación a presenciar algún espectáculo o con el préstamo de algún libro o revista? ¿He tratado de reparar el escándalo?
- ¿He llegado a herir o quitar la vida al prójimo? ¿He participado de alguna manera en la realización de un aborto? ¿Me doy cuenta de que el aborto, voluntariamente provocado, es un pecado muy grave, es decir, un crimen? ¿He sido gravemente imprudente en la conducción de vehículos a motor? ¿Me he dejado llevar de la ira?
- ¿He atentado contra m¡ vida? ¿Me he embriagado o dejado llevar de la gula, comiendo más de lo razonable? ¿He tomado drogas?

6º y 9º. ¿Me he deleitado en pensamientos y deseos impuros? ¿He mirado, hablado o leído cosas deshonestas?
- ¿He tenido alguna acción torpe conmigo mismo o con otros? ¿Había alguna circunstancia que agravase dicha acción: parentesco, matrimonio, consagración a Dios, menor de edad?
- ¿He asistido a diversiones que me ponían en ocasión próxima de pecar? ¿Me doy cuenta de que ponerme en esas ocasiones es ya pecado?
- ¿He usado indebidamente del matrimonio? ¿He negado su derecho al otro cónyuge? ¿Hago uso del matrimonio solamente en aquellos días en que no puede haber descendencia, sin tener motivos graves que justifiquen esta manera de actuar?
- ¿He tomado fármacos para evitar los hijos? ¿He inducido a otras personas a que los tomen?'
-¿He faltado a la fidelidad conyugal con pensamientos o de obra? ¿Mantengo amistades que son ocasión habitual de este pecado de infidelidad? ¿Estoy dispuesto a dejarlas?
- En el noviazgo, ¿me acerco con más frecuencia a los Sacramentos de la Penitencia y la Comunión para tener más gracias de Dios? ¿Me están alejando de Dios esas relaciones? ¿Le pido a Dios en mi trato frecuente con Él que me haga más puro y generoso en el sacrificio?




7º y 10º, y 5º de la Iglesia. ¿He robado algún objeto o alguna cantidad de dinero? ¿He reparado o restituido pudiendo hacerlo?
- ¿Retribuyo con justicia el trabajo de los demás? ¿Cumplo con exactitud mis deberes sociales: seguros, impuestos, etc.?
- ¿He cumplido debidamente con mi trabajo, ganándome el sueldo que me corresponde? ¿He dejado, por pereza, que se produzcan graves daños en mi trabajo? ¿Trabajo pensando que a Dios no se le deben ofrecer cosas mal hechas? ¿Facilito el trabajo de los demás o lo entorpezco de algún modo, p. e. con rencillas, derrotismo. interrupciones, etc.? ¿He abusado de la confianza de mis superiores?
- ¿Tolero abusos o injusticias que tengo obligación de impedir? ¿Me dejo llevar de la acepción de personas o del favoritismo?
- ¿He prestado m¡ apoyo a programas de acción social y político inmorales y anticristianos?
- ¿He dejado de dar la ayuda conveniente a la Iglesia? ¿Hago limosna según mi situación económica? ¿Llevo con sentido cristiano la carencia de cosas necesarias?

. ¿He dicho mentiras? ¿He reparado el daño que se haya podido seguir? ¿Miento habitualmente porque es en cosas de poca importancia?
- ¿He descubierto, sin justa causa, defectos graves de otras personas, aunque sean ciertos, pero no conocidos? ¿He reparado de alguna manera, p. e., hablando de modo positivo de esa persona?
- ¿He abierto o leído correspondencia u otro escrito que, por su modo de estar conservados, se desprende que sus dueños no quieren dar a conocer? ¿He escuchado conversaciones contra la voluntad de los que las mantenían?
- ¿He calumniado atribuyendo a los demás lo que no era verdadero? ¿He reparado el daño o estoy dispuesto a hacerlo?
- ¿He hablado mal de los demás -personas o instituciones- con el único fundamento de que “me contaron” o de que “se dice por ahí". Es decir, ¿he cooperado de esta manera a la calumnia y murmuración?
- ¿Tengo en cuenta que las discrepancias políticas, profesionales o ideológicas no deben ofuscarme hasta el extremo de juzgar o hablar mal del prójimo, y que esas diferencias no me autorizan a descubrir sus defectos morales, a menos que lo exija el bien común?



(Yo pecador)

MODO DE CONFESARSE

Después de haberte examinado en la presencia de Dios y una vez arrodillado en el confesionario dirás:

Ave María Purísima (En algunos lugares se añade: bendígame, Padre, porque he pecado). Te santiguas.

A continuación puedes decir las palabras que le dijo San Pedro a Jesús: “Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo”.

Luego debes decir el tiempo que hace que no te confiesas y, a continuación, todos los pecados que hayas recordado en el examen de conciencia. Procura que tu confesión sea clara, breve, completa y muy sincera. Jamás calles algún pecado por vergüenza o por temor: debes confiar siempre en la misericordia de Dios, que es tu Padre y te quiere perdonar.

El sacerdote te dará luego algunos consejos que te ayudarán a ser mejor y te impondrá la penitencia. Antes de recibir la absolución puedes manifestar tu arrepentimiento con algunas palabras de contrición (por ejemplo: “Señor Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, que soy pecador”.

Luego, escucha con atención y arrepentimiento las palabras de la absolución del sacerdote, contestando al final: “Amén”.
Después de confesar debes cumplir la penitencia que te haya impuesto el sacerdote. Es conveniente que lo hagas lo antes posible, especialmente si debes rezar algunas oraciones, para evitar que se te olvide.

Oración para después de haber confesado

Después de haberte confesado no dejes nunca de darle gracias al Señor por haberte perdonado de nuevo. Es un detalle de cariño de un buen hijo para con su Padre.

Te doy gracias, Dios mío, por haberme perdonado mis pecados v recibido de nuevo en tu amistad. Te pido, por los méritos de tu Hijo Jesucristo y de su Madre Santísima, la Virgen María, y de todos los Santos, suplas con tu piedad y misericordia cuanto por mi miseria haya faltado a esta confesión de suficiente contrición, pureza, e integridad. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


Este folleto está editado en formato agenda. Puede solicitarlo a: perdonanza@gmail.com




El sacramento de la reconciliación, (1ª parte) (04:53)



El sacramento de la reconciliación, (2ª parte) (04:21)